Próximamente podrá consultar todas las actividades permanentes de la fundación

ir
 
C/ Calera nº35, 7º Izda.
09002 Burgos
Teléfono y Fax: 947 274264
info@fundacionsilos.com

La Fundación Silos se constituye mediante escritura otorgada el día 23 de diciembre de dos mil dos ante el Notario de Madrid, Don Pablo Durán de la Colina, en la sede de la Fundación, priorato Nuestra Señora de Montserrat, calle San Bernardo, 79, Madrid.
Se adscribe al protectorado del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte.
Se inscribe en el Registro de Fundaciones, con el número 842, según orden Ministerial 2307/2003, de 15 de julio, publicada en el Boletín Oficial del Estado número 193 de 13 de agosto de 2004.

El fenómeno del Monacato tiene sus primeros balbuceos en el s. III y alcanza un enorme desarrollo en el s. IV. Tres son los personajes claves de la primitiva evolución del Monacato primitivo: San Antonio, San Pacomio y San Basilio, y cada uno de ellos representa un estadio en la evolución del fenómeno monástico.

A San Antonio corresponde el impulso del anacoretismo, a San Pacomio se le atribuye la fundación del cenobitismo, y San Basilio reguló e hizo compatibles ambos fenómenos conla iglesia oficial. Ellos tres, por tanto, marcan el punto de partida de la historia del Monacato.

Las Órdenes Religiosas son aquellos Institutos de Vida Consagrada en los que se emiten votos solemnes, al menos por una parte de sus miembros. Todos los miembros de las Ordenes se llaman Regulares, y si son de sexo femenino, Monjas.

Los Monjes, desde el punto de vista histórico, son los primeros religiosos que vivieron en comunidad. En la primera mitad del s. IV las zonas desérticas de Egipto septentrional se poblaron de colonias de eremitas, cuyos dichos se recogieron en los Apophtegmata Patrum.

Dom Clemente de la Serna González
Abad del Monasterio de Santo Domingo de Silos


Entre muchas personas y a bastantes niveles existe una marcada tendencia a dar por descontada una relación muy profunda entre monacato y cultura, relación que a veces parece como si fuera de causa a efecto. La relación entre ambas realidades aparece en ocasiones tan manifiesta que puede dar la impresión de ser inseparables, por lo que no se concibe una monasterio sin cultura, o una cultura, como sucede en la época medieval, sin fuertes y claras connotaciones con el fenómeno monástico.

El termino spiritualitas fue acuñado por la literatura cristiana como oposición a carnalitas. La espiritualidad, como una determinada forma de vida, no sólo engloba , sino que también da sentido y finalidad a la vida del monje y de toda la comunidad monástica.

En la concepción monástica de la realidad, la espiritualidad no es un concepto más o menos lejano y difícil de aferrar; responde por el contrario a lo que diariamente se procura vivir. Por eso expresa perfectamente el modo peculiar como el moje vive, bajo la acción del Espíritu, su ideal de creyente.

La lectio divina es uno de los pilares donde se asienta la espiritualidad monástica. Es un estudio, una lectura meditada que favorece el conocimiento de Dios y da sentido a cuanto acontece en la vida. Es la búsqueda de un Dios ya encontrado y amado y al que se sigue buscando porque se manifiesta sin cesar. Una búsqueda, un estudio, un conocimiento que se hace oración y va transformando en oración de amor y deseo la vida entera.

El monacato llegó a América  a través de la Congregación Benedictina de Portugal, que fue la primera en establecer monasterios en el Nuevo Mundo. En 1581 se funda el primer monasterio de toda América: Sao Sebastiao do Bahia (nordeste del Brasil), y le siguen rápidamente fundaciones en Río de Janeiro (1586), Olinda (1590), Paraiba do Norte (1596) y Sao Paulo (1598). En 1596 se constituye la Provinica brasileña de la Congregación Benedictina de Portugal.